MECANISMOS
La fuente de energía de un reloj puede ser un peso, un resorte motor
o una corriente eléctrica. En los relojes mecánicos es necesario
levantar el peso o tensar el resorte periódicamente; la fuerza motriz
suministrada por la fuente de energía se transmite por un tren de engranajes
y se regula con un péndulo o un volante. Este tipo de reloj registra
el paso del tiempo mediante agujas que giran en una esfera o mediante ruedas
numeradas; también pueden indicar la hora de forma audible haciendo sonar
una campana o carillón. En los relojes eléctricos y electrónicos
el tiempo puede indicarse mostrando números en una pantalla.
RELOJES ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS
En algunos relojes eléctricos domésticos, un pequeño motor
gira al unísono con el generador de la central eléctrica, que
está regulado para que proporcione una corriente alterna de una frecuencia
determinada. También pueden emplearse corrientes eléctricas para
mantener varios relojes secundarios sincronizados con el péndulo de un
reloj principal.
En 1929 se desarrolló el reloj de cristal de cuarzo, de gran precisión.
Este reloj utiliza un anillo de cuarzo conectado a un circuito eléctrico,
al que se le hace oscilar a 100.000 Hz (hercios, o ciclos por segundo). Esta
oscilación de alta frecuencia se convierte en una corriente alterna,
se reduce a una frecuencia más adecuada para la medida del tiempo y se
emplea para alimentar el motor de un reloj síncrono. El error máximo
de los relojes de cuarzo más precisos es de 1 segundo en 10 años.
Los relojes de pulsera eléctricos o electrónicos emplean pequeñas
pilas que duran más o menos un año. La pila puede impulsar el
volante de un reloj mecánico convencional o puede emplearse para hacer
oscilar un pequeño diapasón o, con más frecuencia, un cristal
de cuarzo.
CRONÓMETROS
Los relojes mecánicos de alta precisión conocidos como cronómetros
eran empleados por los navegantes para determinar la longitud geográfica
y calcular su posición en alta mar. También los utilizaban astrónomos
y joyeros para calibrar instrumentos de medida. El primer cronómetro
eficaz fue construido en 1761 por el relojero británico John Harrison.
Era un instrumento portátil montado sobre balancines para mantener el
delicado mecanismo en posición horizontal.
Otro reloj de precisión, denominado cronógrafo, no sólo proporciona la hora exacta sino que también registra el tiempo transcurrido en fracciones de segundo. Hay distintas formas de cronógrafo: el tacómetro, que mide la velocidad de rotación; el pulsómetro, que determina el ritmo de una pulsación, y el contador de producción, que indica el número de productos fabricados en un tiempo determinado. Los cronógrafos o cronómetros empleados en competiciones deportivas indican el tiempo transcurrido, pero no la hora del día.
RELOJES ATÓMICOS
Los dispositivos de medida del tiempo más precisos son los relojes atómicos
basados en la frecuencia de la oscilación entre dos estados de energía
de determinados átomos o moléculas. Estas vibraciones no resultan
afectadas por fuerzas externas. El funcionamiento del reloj de cesio, utilizado
para definir la unidad fundamental de tiempo en el Sistema Internacional de
unidades, se basa en la medida de la frecuencia de la radiación absorbida
por un átomo de cesio al pasar de un estado de energía más
bajo a uno más alto.
El reloj de amoníaco
y el reloj de hidrógeno emplean el principio del máser. El máser
de amoníaco separa las moléculas de amoníaco en dos niveles
de energía diferentes, y la frecuencia constante —muy alta—
con la que oscilan las moléculas entre un nivel y otro se emplea para
medir el tiempo con gran precisión. Entre otras cosas los relojes atómicos
se utilizan para medir la velocidad de rotación de la Tierra, cuyo periodo
puede variar en 4 o 5 milisegundos de un día a otro.